Mexicanidad. Aprendizaje de los aztecas

 

En la actualidad, el pasado prehispanico de México representa, para la mayoría de personas una fuente de nacionalismo demagógico; un patrimonio cultural inconexo de piedras y objetos de gran valor estético cuyo atractivo "turístico" es importante solo desde el punto de vista económico.

El problema fundamental para acercarse a la comprensión integral de la filosofía mesoamericana consiste en que deben tomarse senderos diferentes a los tradicionales.

Sin embargo, producto de los estudios de Superaprendizaje, Programación Neurolinguistica e Inteligencia Emocional, se abre el camino para entender a la filosofía mesoamericana, la cual es más rica en conceptos y más efectiva que lo que se sugieren estas teorías.

Cada una de las culturas con origen autónomo (Egipto, Mesopotamia, China, India, Mesoamérica, Cultura Andina) han contado con hombres de conocimientos que forjaron la infraestructura filosófica básica sobre la cual se ha desarrollado una multiplicidad de actividades que le dan personalidad y rostro propio. En la profundidad del tiempo, miles de años atrás, surgió, en lo que hoy es México, una sorprendente cultura madre, cuya pluralidad en tiempo y espacio ha conservado su matriz filosófica.

Desde tiempos olmecas, pasando por tiempos toltecas y llegando al período previo a la conquista, con los aztecas existió un hilo conductor que fue hilvanando cada proceso, cada "nueva faceta cultural" de la misma matriz. El México antiguo es un mosaico pluricultural, cuya esencia o matriz es la misma.

Esta matriz, se desarrolló a través de miles de años en los que, poco a poco, fue perfeccionándose hasta llegar a su esplendor en el periodo Clásico Superior Para los antiguos pueblos indígenas de mediados del siglo XV, lo tolteca era un sinónimo de perfección, arte y sabiduría, y el pueblo o período tolteca se consideraban el pasado remoto y dorado del conjunto de los pueblos nahuas.

El Calmecatl capacitaba a aquellos hombres que seguirían la doctrina de la Toltequidad y, de ser iniciados, pasaban a ser Guerreros Tigres o Águilas; es decir, guerreros que emprendían la guerra más importante que un hombre puede realizar, la Guerra Florida, que tenía como punto culminante hacer florecer a su corazón.

La base del aprendizaje en el Calmecatl era la observación, la indagación y la investigación. Todas estas bases son las que fundamentan la técnica de la Dinámica de grupos: Experimentar una vivencia y aprender de ella a través de la observación, indagación e investigación.

La Toltequidad divide al mundo en tres partes: lo que se conoce, lo que se desconoce pero se puede conocer y lo que jamas conoceremos. Para los toltecas el mundo, además de ser como nosotros lo percibimos, es también un mundo de cargas energéticas.

El mundo "cotidiano" se percibe a través de la razón, mientras que el mundo de la Toltequidad sólo se puede percibir, evitando el uso de la razón.

El cuerpo humano no es "realmente" de carne y hueso, está compuesto de células, moléculas y átomos como la parte indivisible de "esta materia" y, como sabemos, los átomos no son partículas sólidas sino cargas de energía. Por lo tanto podemos considerar "científicamente" al cuerpo como un conjunto de cargas energéticas y, por consecuencia lógica, debemos verlo como un "ser luminoso".

Cuando un hombre común acepta la posibilidad de que pueden existir otros realidades aparte de la que él percibe, puede convertirse en aprendiz. Cuando el aprendiz logra ahorrar energía a base de técnicas específicas que requieren de un gran esfuerzo, entonces se convierte en guerrero. Un guerrero es un individuo capaz de llevar a cabo la máxima disciplina y un absoluto control de sí mismo.

Para los Toltecas, el mundo de lo existente no está compuesto por los objetos tal como saltan a nuestra vista, sino que está constituido por campos de energía a los que llamaron "emanaciones del águila" y que conforman la única realidad trascendental. Según ellos existen 48 grandes bandas, de las cuales solamente dos son accesibles al hombre durante su percepción ordinaria.

Una es la banda donde se encuentra agrupada la vida orgánica y la otra es una banda que contiene estructuras sin consciencia (minerales, gases, líquidos, etc.) En la medida que cada persona no alinea todas las emanaciones de la banda del hombre, existen pequeñas variaciones en la percepción de persona a persona.

Las emanaciones más allá de la banda del hombre, constituyen propiamente lo desconocido y jamás son alineadas en el contexto de la gente común. Al factor que determina cuales manaciones serán percibidas se le denomina "punto de encaje" y se puede concebir como la propiedad de la conciencia de seleccionar los elementos del mundo que esta siendo percibido.

De acuerdo a los Toltecas al momento del nacimiento un niño no percibe de la misma manera que los adultos. Aunque se encuentra rodeado por las mismas emanaciones que los demás, no ha aprendido a seleccionarlas y a organizarlas como lo hacen las personas adultas. Esto lo habrá de lograr poco a poco conforme vaya creciendo y asimilando la descripción del mundo que le proporcionen sus mayores. De manera natural cada una de las personas que entran en contacto con un bebé, especialmente los adultos, se constituyen en su maestro (generalmente inconsciente) que le describe incesantemente el mundo, y aunque inicialmente el niño no comprende la descripción, puesto que no percibe el mundo en esos términos, poco a poco la irá asimilando y aprenderá finalmente a percibir la realidad en los términos de la descripción. De hecho será la descripción la que determinará la forma precisa en que su percepción seleccione y organice los campos de energía que le rodean.

El Diálogo interno, de acuerdo a las Toltecas, es la conversación mental que sostenemos constantemente con nosotros mismos y es la expresión más inmediata de la descripción asimilada por cada uno. Esto significa que constituye un guardián cuya tarea fundamental es proteger dichas descripción alimentándola con su propio contenido (los pensamientos) y generando también las conductas y comportamientos que la refuerzan. Esto es, por causa de las cosas que nos platicamos a nosotros mismos, percibimos el mundo y nos comportamos como lo hacemos. Esto llega al extremo de que comúnmente solemos sustituir la realidad en torno nuestro por nuestros pensamientos. Si dejamos de decirnos a nosotros mismos que el mundo es como "es", el mundo dejara de ser como decimos que es.

En la Toltequidad todas las facultades, posibilidades y éxitos del conocimiento, partiendo del más sencillo al más complejo, se hallan en el cuerpo humano mismo. Para las culturas mesoamericanas el cuerpo era un fuente de conocimientos y tenía una profunda relación con la tierra y el cosmos.

Dentro del cuerpo había dos grandes divisiones que se cruzaban en el ombligo, lugar donde, según los Toltecas, la "voluntad" se conecta con el "mundo de afuera". El concepto de ombligo tiene profundas acepciones filosóficas para los Toltecas. La primera división del hombre es la que se hace de la parte de arriba( el cielo) y la parte de abajo (la tierra) tomando como punto de referencia el ombligo. La segunda es la parte derecha (tonal) y la parte izquierda (nagual) siempre tomando como referencia el ombligo.

Para la Toltequidad el hombre tienen dos campos de conocimiento: el del lado derecho es el de la consciencia normal ( "tonal"), y el del lado izquierdo de la conciencia acrecentada ("nagual"). El maestro induce al aprendiz al campo de la consciencia acrecentada para depositar en él sus conocimientos, pero cuando el aprendiz vuelve a niveles de consciencia normal aparentemente olvida el conocimiento que le fue dado. La tarea de recordar estas enseñanzas es un proceso posterior y el aprendiz sólo lo logra a partir de un gran acopio de energía (aprendizaje inconsciente según la teoría de superaprendizaje).

Para los Toltecas el núcleo de nuestro ser es el acto de percibir, y a partir de la percepción se llega a la toma de consciencia; estos estados (la percepción y la consciencia) funcionan como una sola unidad; esta unidad tiene dos esferas: una la "atención del tonal" , el mundo de la razón y los pensamientos , Y la otra la "atención del nagual" o, el mundo de la voluntad y los actos. El tonal es el espacio en el que se mueve el hombre común a lo largo de su vida y es el ordenador que le da significado y sentido a todo cuanto se presenta a nuestra conciencia. La razón, el pensamiento y la descripción ordinaria de la realidad son el fuerte del tonal. que comprende de hecho todo el espectro de lo conocido. El tonal es como una isla en la que transcurre toda la vida del hombre. Este no conoce nada más allá de los bordes de la isla. El nagual en cambio, sería todo lo que quedaría fuera del tonal. Es algo en cuyo contenido no se puede pensar. Aunque el nagual no puede ser comprendido o verbalizado -ya que entendimiento y palabra corresponden al tonal- puede ser no obstante atestiguado y experimentado.

Al guerrero no le importa tratar de entender o racionalizar la experiencia del nagual, le interesan sólo las posibilidades pragmáticas que pone a su alcance. Al lado izquierdo o nagual de cada persona se le conoce también como la "conciencia del otro yo". Los cuasirecuerdos del otro yo comprenden en primer lugar los recuerdos de nuestro propio pasado almacenados en la memoria del lado izquierdo (otro yo) y que son substancialmente distintos de aquéllos que nos reporta nuestro recuerdo ordinario. Se refieren a realidades que no fueron registradas por nuestra memoria ordinaria, y se encuentran ocultas en la conciencia del otro yo.

El camino del guerrero es armonía y equilibrio; entre el nagual y el tonal, ambos se apuntalan entre sí mismos, ninguno es ni más ni menos importante que el otro. Un total fuerte y libre es flexible y fluido, puede dejar "operar" al nahual; en la medida que un tonal se fortalece, menos se aferra a sus ideas y hechos y más fácil puede actuar el nagual. Porque lo que concierne al nagual sólo se puede atestiguar con el cuerpo, lo que concierne al tonal sólo con la razón. Los toltecas dicen que al tonal hay que convencerlo con razones y al nagual con acciones.

La obsesión de los hombres consiste en ajustar el mundo con las reglas del tonal. El tonal es la base de lo que somos como hombres en este mundo de ideas y objetos "sólidos". El tonal gasta toda la energía que poseemos. en la "isla" del tonal vamos acumulando muchas vanidades y objetos innecesarios. El esfuerzo por sostener las ideas de como es el mundo, de cómo somos y cómo debieran ser los demás, más el sostenimiento de nuestra compulsiva necesidad de "tener", agota toda la energía que disponemos. Para "experimentar" el nagual se necesita tener disponible suficiente energía, y esta energía se obtiene al "limpiar nuestra isla del tonal".

La mayoría de las Dinámicas para grupos están dirigidas a la zona de nagual, muchos instructores se confunden y tratan de ajustar las Dinámicas a las reglas del tonal y por ello fracasan en su aplicación. Para el hombre común es suficiente vivir con la "mitad" de sus posibilidades; se conforma porque ese mundo es, regularmente, seguro y confortable. Pero el hombre que quiere vivir con la totalidad de sí mismo debe entrar en el exhaustivo camino de la Toltequidad o mexicanidad.

El hombre racional percibe al mundo a través de sus ideas y por eso no actúan sus pensamientos y no viven sus actos. El hombre se encierra en sus ideas y en las imágenes que crea de si mismo y del mundo; encerrarse de esta manera garantiza su estado de ignorancia al privarse del desarrollo de todas sus potencialidades. (Por ello, la importancia de las Dinámicas de Retroalimentación en la subcategoria de "Descubriéndose a si mismo").

Por lo anterior, una de los primeros aprendizajes de un guerrero, dice la mexicanidad, se concentra en limpiar todo el desperdicio que ha ido juntando a lo largo de su vida en el "tonal"., pero al mismo tiempo, trabaja la parte izquierda en "los niveles de conciencia acrecentada". Otro aspecto que los Toltecas tomaban mucho en cuenta es que todo aquello a lo que nos referimos cuando decimos "yo" (el ego) es también un elemento de la descripción que asimilamos, lo cual es especialmente significativo si tomamos en cuenta que esa parte de la descripción nos mantiene encadenados a una forma de ser y comportarnos.

El hombre común, a la menor provocación, está deseoso de decirle a quien le quiera escuchar "quien es el" o, más bien, quién supone él que es. El contar una y otra vez nuestra vida a quien se deje, además de alimentar nuestro ego nos permite autoafirmarnos en este mundo de pensamientos. Mantener la imagen de nosotros mismos requiere de un descomunal gasto de energía. A través de la historia personal alimentamos nuestra importancia personal y ésta nos impide apreciar el mundo en el que vivimos. Aprender a "ver". La diferencia entre enseñar "mirar" y "ver" consiste básicamente en que "mirar" es poder confirmar a través de nuestra vista que el mundo es tal como nuestra razón nos dice que es, y "ver" es la capacidad del hombre para percibir, no necesariamente con la vista, la otra realidad del mundo.

Un guerrero aprende que un hombre de conocimiento vive de actuar y no de pensar en actuar y luego analizar su actuación. Existen una gran variedad de Dinámicas con este objetivo.

 Lic. Gerardo Zavala

 

 

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